El legado de elvis presley en graceland, su hogar inmortal

Elvis Presley es un nombre que eternamente evoca la esencia del rock and roll. Aunque falleció hace más de medio siglo, su imagen aún se mantiene viva en la memoria colectiva. Y no es de extrañar, dada la profunda huella que dejó su residencia en Memphis, Graceland.

La casa de los sueños

El futuro rey del rock n'roll nació en Tupelo, Mississippi, pero su hogar verdadero fue Graceland, la mansión colonial revivallista que compró en 1957 por 102.500 dólares. A lo largo de dos décadas, Elvis vivió y creó allí, convirtiendo su propiedad en un verdadero refugio y laboratorio artístico.

La famosa puerta de hierro con forma de nota musical, diseñada por Abe Saucer y construida por John Dillars Jr., es solo uno de los símbolos más icónicos del hogar de Elvis. Dentro, encontramos una mezcla de elegancia y kitsch, con detalles como el sofá azul metálico de 15 pies de largo, la pared de piedra rosa, el estanque con cascada y el aula de refrescos.

La vida en el oeste

La vida en el oeste

En 1958, Elvis se alistó en el Ejército estadounidense y pasó dos años en Alemania, donde conoció a Priscilla Beaulieu, de 14 años en ese entonces. Después de ser desmovilizado en 1960, regresó a Graceland, pero la casa ya no era la misma sin su madre, Gladys, que falleció mientras él servía. Sin embargo, la relación con Priscilla siguió creciendo, y en 1962, la joven se mudó a vivir con él.

Elvis y Priscilla se casaron en Las Vegas en 1967 y tuvieron una hija, Lisa Marie, en 1968. Inspirado por sus vacaciones en Hawái, Elvis decoró la casa con un estilo tropical en el denominado