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Un artista centenario y su hogar repleto de historia

David Hampton, artista nacido en 1926 y residente en Bath desde su jubilación, ha transformado una casa en un testimonio de su vida y su obra. Tras un percance con la compra inicial de una propiedad, encontró en un townhouse georgiano un refugio para su creatividad y una colección de arte que abarca desde el modernismo hasta influencias de Delacroix.

Un hogar construido con recuerdos

Un hogar construido con recuerdos

La casa, según Hampton, es un relato que se construye día a día, con recuerdos, texturas y silencios. Tras una vida en Londres y la Costa Azul, la llegada a Bath marcó un punto de inflexión, donde continuó su carrera artística y coleccionista.

El interior de la vivienda es un laberinto de obras de arte del siglo XX, con paisajes cubistas y naturalezas muertas, donde el color predomina sobre la forma. Elementos como un mandolino de 20 libras adquirido en Bath, o una chaise longue traída desde Londres, narran anécdotas personales.

La presencia de palm trees, plantados por el hijo de su esposa, Duncan, en el jardín, se ha convertido en un motivo recurrente en sus pinturas. A pesar de la aparente complejidad y energía creativa, Hampton describe su hogar como un lugar de serenidad, donde ha seguido trabajando a pesar de acercarse a los 100 años.